sábado, 18 de julio de 2009

-‘Hoy amanecí como sintiéndome bien. El sol entibiaba mi piel, y como estoy envuelta en ella, me relajó a mi. Supe de inmediato que sería especial, un día común, mágicamente normal. De rutinario devenir, me haría feliz. Aunque este tan sola, no me siento tan mal. La señal de alarma debería sonar. Tengo que empezar a preocuparme, o tengo que dejarme. Aunque lo cueste lo conseguiré, en unos días más te olvidaré. Pero te juro que no puedo más, disimular felicidad, si tu no estas nada es igual. Todos los lugares me recuerdan a ti. Las canciones tristes se parecen a mi. No va a ser fácil deshacerme de lo que viví. He pensado mucho en nuestra separación. Creo o aparento que ha sido lo mejor. Pero me estremezco cuando siento tu ausencia en las mañanas. Quisiera yo poder borrarte totalmente de mi mente, para poder volver a verte por primera vez’-
Finalizó y lo colocó en un sobre. Segura de lo que expresó, se juró a si misma, entregarle esto en sus propias manos. Sintió que de una forma u otra era el principio del fin…

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