viernes, 17 de abril de 2009

De estatura baja y contextura pequeña, sus cabellos castaños y tez blanca, ojos marrones oscuros, mirada profunda, labios finos, sonrisa grande, su voz como una perfecta melodía y unos rasgos bastante definidos. Su forma de vestir y andar, totalmente desordenada advertían una gran personalidad en ella, siendo así, el fiel reflejo de su vida.
Él, en cambio, era muy diferente. Tenía ojos celeste cielo y una mirada que entristecía. Su pelo oscuro, su piel blanca y una sonrisa que hablaba por si sola, siendo la gran cómplice del disfraz que era su vida.

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